¿Arte con virus o arte viral? Parte VII Edad Moderna

La Edad Moderna comprende desde el siglo XV con la caída de Constantinopla (1453) o el descubrimiento de América (1492), hasta el siglo  XVIII con la independencia de los Estados Unidos (1776) o con la Revolución francesa (1789). En la Edad Moderna se vincularon Eurasia y África (el Viejo Mundo) con América  (el Nuevo Mundo)

Esta época de grandes cambios, abarca diferentes períodos artísticos: Renacimiento, Manierismo, Barroco y Rococó. Cada uno con sus características propias y artistas relevantes, pero como en este post me refiero a las pandemias, enfermedades o virus a los que se enfrentaron y a su representación en el arte, los he agrupado en uno solo ya que en estas expresiones del arte no hay mayor interés en representar las enfermedades, sino que se centran en mostrar al humano y a todo lo relacionado con el estudio del mismo en todo su esplendor.

Es curioso que en Europa occidental, para romper con la oscuridad intelectual en la que estaban sometidos en la Edad Media y dar un paso hacia adelante, los artistas e intelectuales de este período hayan tomado como referente a épocas posteriores (Grecia y Roma) para abanderar valores como el progreso, la comunicación, la razón, sin dejar a un lado el concepto religioso cristiano que se va a mezclar con la mitología griega y romana.

En el renacimiento, que es el movimiento que abre este período de la historia en la  Europa occidental, el artista se  aproxima a la naturaleza en su concepto más amplio, sitúa al ser humano como medida y centro de todas las cosas y defiende que los intereses de los humanos son aquellos que deben recibir atención moral por encima de cualquier otra cosa (antropocentrismo). Estos pensamientos se oponen a la concepción medieval teocéntrica del mundo (que afirma que Dios es el centro del universo y lo rige todo, incluso las actividades humanas) Estos mismos principios se van a mantener en los movimientos posteriores: Manierismo, Barroco y Rococó.

Los bronces de Benín

Mención aparte se merece el arte en El Reino de Benín o Reino Edo, un antiguo Estado africano famoso por su arte estatuario en bronce, que tuvo su centro en la ciudad homónima (Benin City) situada al sudoeste de la actual Nigeria, entre los siglos XIV Y XIX. País rico por el comercio de marfil, pimienta, aceite de palma y esclavos. Por sus esculturas realizadas con materiales diversos como el hierro, bronce, madera, marfil o terracota y por los elementos simbólicos en el arte. Estas destacadas piezas del arte africano llegaron a Inglaterra en 1897, cuando la capital del reino fue destruida y sometida por los británicos.

Se trataba de un tesoro formado por esculturas de bronce y marfil, entre las que sobresalen cabezas-retrato de reyes, figuras de leopardo, campanas y placas con alto-relieve, todas ellas realizadas con sorprendente maestría, con la técnica de la cera perdida (procedimiento en la escultura que permite obtener figuras de metal (generalmente bronce y oro) por medio de un molde que se elabora a partir de un prototipo tradicionalmente modelado en cera de abeja)

Uno de los Bronces de Benín. Museo del Louvre. Puede fecharse entre 1450 y 1550. No se conoce el nombre de su autor.

El mismo método se empleó en la realización de otras dos cabezas, muy similares, que se encontraron en Ifé (antigua ciudad yoruba en el suroeste de Nigeria) en 1938. La sorpresa surgió cuando éstas se fecharon de forma inequívoca en los siglos XIV-XV, es decir, eran anteriores a la primera escultura europea hecha a la cera perdida, a mediados del siglo XVI.

¿Y a qué virus se enfrentaron en la Edad Moderna?

Edad moderna

Edward Jenner es llamado “el padre de la inmunología” Se dice que su trabajo ha salvado más vidas que el trabajo de cualquier otro hombre. ​Nació el 17 de mayo de 1749​ en Berkeley, Gran Bretaña.

En la época de Jenner, la inoculación ya era una práctica común, pero implicaba graves riesgos. Dicha técnica consistía en hacer una incisión en la piel del individuo y ponerle el polvo de las costras de la viruela, luego se le cerraba la incisión y se dejaba a la persona aislada de las demás hasta que la enfermedad le atacara de manera leve, hasta lograr su recuperación.

Edward Jenner, el llamado “padre de la inmunología”


Lady Mary Wortley Montagu. Autor Charles Jervas.

En 1721, Lady Mary Wortley Montagu, aristócrata, escritora y viajera británica. Lady Mary (que en su propia piel mostraba las cicatrices de la viruela, y había visto morir a su hermano por ella) trajo del  Imperio otomano (Constantinopla) a su vuelta a Inglaterra, la práctica de la variolización como profilaxis contra la enfermedad. Hizo inocular (Introducir en el organismo por medios artificiales el virus o la bacteria de una enfermedad contagiosa) a sus propios hijos, y se enfrentó a los poderosos prejuicios que había contra tal práctica; de modo que fue precursora de la vacunación, que de modo científico pondría en marcha en 1796 Edward Jenner.

Son varios los virus, epidemias, pestes y enfermedades que ocasionaron grandes pérdidas en la edad moderna. Las más significativas son: La peste negra, la viruela, el cólera, la lepra, la sífilis y el sudor inglés.

Para la peste negra y la viruela voy a utilizar como referente el artículo realizado por Martín Salvador Tec Amezcua: «Las primeras epidemias de la historia», el cual me ha servido de mucha ayuda en mi investigación. Si deseas leer el artículo completo te dejo el enlace aquí

En la edad media la peste negra fue entendida como un castigo de Dios (por los pecados de la humanidad), pero al propagarse de nuevo por toda Europa (entre 1646 y 1665) el pensamiento humanístico de la época los llevó a buscar causas más terrenales. Algunos responsabilizan al aire corrupto por una capa invisible (pero mortal) de miasma (conjunto de emanaciones fétidas de suelos y aguas impuras) que se lo atribuyeron a los recientes terremotos, acusados de liberar vapores insalubres desde las grandes profundidades… Pasaron por alto las pestilencias y las viviendas insalubres, además de los mataderos y las zanjas de desagües comunes en la vida medieval que continúan presentes en la edad moderna. Por cierto, la teoría de los miasmas como causa de enfermedad, se ha sustituido por la teoría microbiana de la enfermedad.

Por otro lado, las antiguas medidas preventivas y terapéuticas de la edad media (el empleo del fuego, el ahumado, la sangría o las dietas) se demostraron ineficaces, por esta razón se tomaron otras medidas de política sanitarias como por ejemplo las cuarentenas a los barcos, ya no en los puertos, sino mar adentro; los cuerpos en descomposición de las víctimas eran enterrados en fosas comunes (foso de apestosos), sus pertenencias y vestimentas eran quemadas; también se implementaron normas para mejorar la higiene personal y el saneamiento de la ciudad. Se ordenan restricciones del movimiento de la gente y de las mercancías, además del aislamiento de los infectados o su retirada a hospitales periféricos (casas de apestados).

Como se creía que el aire infectado era nocivo, se utilizaban remedios populares como ramilletes de aromas dulces y la quema de especias e inciensos en los interiores de las viviendas. Ya avanzada la edad moderna y tras la introducción de las hierbas procedentes del Nuevo Mundo se pensó que el consumo del tabaco era efectivo.

“Los médicos que afrontaban las epidemias de peste adoptaron en esta época vestidos especiales para protegerse del contagio. Llevaban ropas largas y se cubrían completamente la cabeza. En la nariz se colocaban una especie de pico de ave rellena de algodones empapados en substancias aromáticas para evitar el supuesto contagio por inhalación” señala Martín Salvador Tec Amezcua en su artículo.

Médico de la peste de la República de Venecia
Doktor Schnabel von Rom (en alemán, “Doctor Pico de Roma”) con un poema satírico. Grabado de Paul Fürst, 1656

La viruela también causó estragos en la sociedad y fue una gran aliada de los conquistadores. se lee en Las primeras epidemias de la historia:

No cabe duda que los conquistadores españoles contaron con un inesperado, silencioso y mortal aliado que contribuyó notablemente al éxito de Cortés y a la pronta caída de Tenochtitlán. Un soldado de la expedición de Pánfilo de Narváez arribó a México enfermo de viruela, enfermedad hasta entonces desconocida en Mesoamérica… …La falta de inmunidad natural a la viruela permitió que ésta se extendiera rápidamente entre la población indígena con desastrosas consecuencias para la misma. En pocas semanas miles de indígenas sucumbieron a la viruela […]

[…]Recientes estimaciones epidemiológicas han llevado a postular que durante los primeros veinticinco años posteriores a la Conquista más de un tercio de la población indígena sucumbió a la viruela. Es probable que tal devastación natural haya contribuido en forma radical al establecimiento del régimen colonial, explicando también en parte por qué imperios tan poderosos y organizados como el azteca y el inca fueron borrados del mapa, sin mayor oposición, en unos cuantos años”

Dibujo en el Códice Florentino reflejando el impacto del mal entre los indígenas mesoamericanos.

La primera referencia en la historia occidental documentada de la existencia del cólera, se encuentra poco después de la llegada de Vasco de Gama a Calicut (India) en el año 1498. Aunque es en el año 1503 cuando se describe una epidemia de cólera asiática en el ejército del soberano de Calicut y posteriormente en el año 1543 en la población de la ciudad. La primera referencia documentada de un brote de cólera fuera de la India es del año 1629, en Yakarta (capital y ciudad más poblada de la isla de Java, Indonesia)

Por si fuera poco la lepra continúa haciendo estragos. A los leprosos, desde la edad media, se les apartaban de la comunidad y debían avisar de su presencia con una campanilla. Su única ayuda era la de los religiosos, que tan solo les ofrecían consuelo espiritual. La lepra llegó con los europeos y africanos a América a partir del siglo XVI y XVII.

La sífilis: Los primeros informes acerca de la sífilis se remontan al renacimiento. Se denominó enfermedad venérea, que viene de Venus (diosa griega del amor). El nombre de sífilis viene de un poema de Gerolamo Fracastoro, Syphilis sive de morbo gallico (1530) inspirado en una historia de Ovidio en que aparece el nombre de Sipylus. Siguiendo la costumbre de los humanistas de la época, Fracastoro alteró el nombre y de ahí Syphilis (Girolamo Fracastoro y la invención de la sífilisaquí)

Girolamo Fracastoro.

Fragmento del poema Syphilos sive de morbo gallico (Traducción del latín por Xavier Sierra):

"Varios casos sembraron un germen raro que nunca hasta ahora visto se había Una afección que ya en nuestros días Europa, parte de Asia, y a ciudades de Libia golpeó. En el Lacio por la guerra del francés irrumpió, y de ahí su nombre recibió"

El médico y erudito italiano escribió dos libros de alto interés en la historia de la medicina: El poema para informar sobre una horrible y nueva enfermedad en Europa, la sífilis; el otro libro, aún más importante, es De contagionibus, que provee una naciente teoría sobre el contagio de enfermedades, y es considerado el primer texto que habla de esto en la historia de la medicina.

El Sudor inglés fue una enfermedad muy contagiosa y generalmente mortal que afectó a Inglaterra en varias oleadas durante los siglos XV y XVI, para desaparecer luego. Su síntoma principal era una sudoración intensa, lo que le dio el nombre. Las causas de la enfermedad son desconocidas, aunque algunos estudiosos han culpado a las aguas residuales y a la falta de higiene. Los brotes ocurrían en verano, desapareciendo al llegar el otoño. No atacó bebés ni niños pequeños, la mayoría de las víctimas fueron hombres.

En 1528 pasó del Reino Unido a Hamburgo, donde provocó más de un millar de muertes en una semana. Se extendió a Suiza, hacia el norte a Dinamarca, Suecia y Noruega. Hacia el este a Lituania, Polonia y Rusia. También apareció en Bélgica y los Países Bajos.

En cada lugar la infección no duró más de un par de semanas y antes de finalizar el año había desaparecido, excepto en el este de Suiza, donde permaneció hasta el año siguiente. Después, no volvió a aparecer en la Europa continental, donde se le conoció como «peste inglesa».

La primera epidemia de sudor inglés surgió a finales de la guerra de las Dos Rosas, lo que podría significar que la enfermedad llegó a Inglaterra de la mano de los mercenarios franceses de Enrique VII, que fueron inmunes a ella. El hecho de que la epidemia atacase por igual a ricos y pobres explica la razón por la que se estudió en particular, a diferencia de otras enfermedades de la época.

Portada de Der Englische Schweiß, estudio sobre el sudor inglés de Euricius Cordus en 1529.

Hoy en día las conjeturas acerca de la causa de la enfermedad van desde la gripe a la fiebre reincidente transmitida por pulgas, piojos o a infecciones por Hantavirus (es una familia de virus que agrupa a varios virus, los cuales son transmitidos por roedores infectados) En 1551 fue estudiada a fondo y documentada por el médico inglés John Caius. Desde 1578 no se han conocido nuevos casos.

Una enfermedad similar, llamada en el Reino Unido picardy sweat (sudor de picardía) se produjo en Francia, Italia y el sur de Alemania entre 1718 y 1861. Afectaba al contagiado durante un período de una a dos semanas y fue menos mortal que el sudor inglés, además de ir acompañada de una erupción cutánea por el calor.

Ante estas enfermedades las medidas que se tomaron fueron el aislamiento y para muchas infecciones más o menos agudas, se practicó la cuarentena.

¿Y qué pasó en el arte? ¿Los artistas se abocaron a representar a las enfermedades en sus obras?

Daniel Defoe,  escritor, periodista y panfletista inglés, mundialmente conocido por su novela Robinson Crusoe. Es uno de los primeros cultivadores de la novela y recibió el título de padre de todos los novelistas ingleses. También se le considera pionero de la prensa económica.

En su obra El año de la peste, relata cómo Inglaterra, que hasta entonces se había escapado de la enfermedad por su insularidad, fue finalmente afectada por una gran epidemia en 1665. Algunos ingleses, imitando a los personajes de Boccaccio, pusieron agua por medio y se fueron a los buques anclados mar afuera, donde perecieron igual, pues llevaban la bacteria con ellos. Defoe relata las crueles prácticas de aislamiento adoptadas, que condenaban a muerte a familias enteras, obligándolos a permanecer encerrados en sus casas junto a los moribundos, con guardias en las puertas delantera y trasera, los que muchas veces fueron asesinados.

A Journal of the Plague Year. Reino Unido. 1722

Todos conocemos de una manera u otra a los representantes del Renacimiento, Manierismo, Barroco y Rococó y como dije al inicio no hay en las obras de ellos interés alguno en representar las enfermedades, sino que se centraron en mostrar al humano y a todo lo relacionado con el estudio del mismo, en todo su esplendor. Vamos a recordar algunos de estos artistas.

En el renacimiento:

El Hombre de Vitruvio o Estudio de las proporciones ideales del cuerpo humano es un famoso dibujo acompañado de notas anatómicas de Leonardo da Vinci realizado alrededor de 1490 en uno de sus diarios.
La Fornarina, pintura de Rafael, expuesta en el Palacio Barberini de Roma. En el Renacimiento se afianza el retrato como género autónomo. Aquí se aprecia el interés por el desnudo, procedente del arte clásico.


David (1440), de Donatello, Museo Nazionale del Bargello, Florencia. En esta obra se representa un personaje bíblico como un héroe de la Antigüedad clásica, una clara muestra del nuevo concepto renacentista del arte.
David de Miguel Ángel. Diseñada y ejecutada para presidir la plaza principal de Florencia, esta escultura es en realidad una estudiada alegoría política bajo la apariencia del tema cristiano. La visión resulta amplificada por las dimensiones colosales de la estatua, pensada para no perderse en el espacio de la plaza. Hoy en día la sustituye una copia, mientras que el original está en la Academia de Florencia.

El Nacimiento de Venus, obra de Botticelli, conservada en la Galleria degli Uffizi, Florencia. El paganismo se introduce en el arte renacentista como contrapunto al mundo hermético y cerrado del medievo en el que Dios era el fin de todo. El ser humano en su individualidad y diversidad será a partir de ahora el objeto máximo del interés de los artistas.

Retrato de Eleonora Gonzaga, por Tiziano. La dama con su opulento atuendo aristocrático se muestra lejana, pero el reloj, la ventana abierta al paisaje, el perrito dormido hacen alusión a la vida cotidiana. Galleria degli Uffizi, Florencia.


Detalle de la Puerta del Paraíso, en el Baptisterio de Florencia, obra de Lorenzo Ghiberti. Fue Miguel Ángel quien, admirado por la perfección de los relieves de esta puerta, dijo que merecería ser la del propio Paraíso.
El Greco. Adoración de los pastores (1612-1614), una de sus últimas composiciones destinada a su capilla funeraria.​ Su estilo final es dramático y anti naturalista, intensificando los elementos artificiales e irreales: cuerpos muy largos en cabezas pequeñas iluminadas con luces fuertes y estridentes.

La representación más antigua conocida de un individuo con sífilis es El hombre sifilítico de Alberto Durero , un grabado en madera que se cree representa a un Landsknecht (mercenarios de habla alemana) Principalmente eran piqueros y soldados de infantería de apoyo, su primera línea estaba formada por doppelsöldner (“hombres de doble paga”) famosos por su uso de arcabuces y zweihänder (gran espada de dos manos, que se usó principalmente durante el siglo XVI) 

Los Landsknechte formaron la mayor parte del Ejército Imperial (Sacro Imperio Romano Germánico) desde finales del siglo XV hasta principios del siglo XVII.

El sifilítico, bajo la conjunción de astros. Xilografía atribuida a Durero.

La liebre, obra de Durero. El interés por los fenómenos y los elementos de la naturaleza fue uno de los pilares del humanismo. La Albertina, Viena.
Pieter Brueghel el Viejo: El regreso de los rebaños. El paisaje se ha convertido en el tema principal del cuadro. Brueghel introduce casi siempre la figura humana como anécdota o contrapunto a un universo del que el ser humano solo es una parte, mínima y frágil. Museo de Historia del Arte, Viena.

La literatura renacentista también se desarrolló en torno al humanismo. En esta época el mundo de las letras recibió un gran impulso con la invención de la imprenta por Gutenberg, hecho que propició el acceso a la literatura a un mayor número de personas. 

Miguel de Cervantes, autor de la obra Don Quijote (1605)

En España comenzó una edad dorada de las letras, que se prolongará hasta el siglo XVII. La poesía, influida por la italiana del stil nuovo, contó con las figuras de Garcilaso de la Vega, fray Luis de León, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús; en prosa surgieron los libros de caballería (Amadís de Gaula, 1508) y se inició el género de la picaresca con el Lazarillo de Tormes (1554), mientras que despuntó la obra de Miguel de Cervantes, el gran genio de las letras españolas, autor del inmortal Don Quijote (1605)

William Shakespeare hace referencia a la lepra en su obra Hamlet, cuando éste habla con el espectro de tu padre:

ESPECTRO —Durmiendo en el jardín, como era mi costumbre por la tarde, tu tío, a esa hora insospechada, se acercó sigiloso con un frasco de esencia ponzoñosa y vertió en los portales de mi oído el tósigo ulcerante, cuyo efecto a la sangre del hombre es tan hostil que al punto recorre como azogue las venas y conductos corporales y con súbito poder cuaja y coagula, como gotas de ácido en la leche, la sangre más fluida y saludable. Lo hizo con la mía y al instante me vi como un leproso, mi piel lisa arrugada en una costra infecta y repugnante…»

www.ataun.eus › BIBLIOTECAGRATUITA › Hamlet Luarna Ediciones. pág 25

El actor estadounidense Edwin Booth como el príncipe Hamlet, hacia 1870.

El Manierismo inicialmente se definió como la imitación a la manera de trabajar de los grandes maestros del alto renacimiento (dibujar como Miguel Ángel, colorear como Tiziano), luego se entendió como una reacción contra el ideal de belleza clasicista.

En las obras manieristas se observan líneas en forma de serpentina (en “S”); un efecto de perspectiva para forzar al observador a un determinado punto de vista preestablecido o privilegiado, donde el elemento cobra una forma proporcionada y clara (anamorfosis); los movimientos son exagerados; se utilizan los escorzos (recurso en la pintura, el dibujo y en la fotografía para dar la sensación de profundidad); se hace referencia a los materiales al emplear las texturas; en la arquitectura se emplean los almohadillados (parte saliente de piedra labrada por varias de sus caras que se dispone hacia el exterior de sus caras sin labrar, para luego ser tallado para formar molduras decorativas, capiteles, bases, cartelas, ménsulas, modillones, escudos, etc.) y se alteran el orden en los elementos arquitectónicos. Esto va a desencadenar en el exceso,​ característico del período siguiente: el  Barroco.

Escorzo en Lamentación sobre Cristo muerto, de Andrea Mantegna
Almohadillado rústico en el Palacio Medici Riccardi de Florencia

Tanto por época como por ciertos rasgos estilísticos, algunos críticos sitúan a Shakespeare y a Cervantes dentro de la literatura manierista, así como a Torquato Tasso, Luís de Camões. También ha sido calificada de manierista la poesía metafísica inglesa de comienzos del siglo XVII y la poesía italiana de Giovanni della Casa o Giambattista Marino y la Pléyade francesa de mediados del siglo XVI.

La Pléyade es un grupo de poetas franceses que surge porque al morir Clément Marot (gran figura de la poesía francesa en el Siglo XVI) fueron muchos los que trataron de imitar al gran maestro, formando lo que se llamó la Escuela Marótica (blanco de los futuros ataques de La Pléyade). Esta escuela estaba compuesta por seguidores carentes de originalidad entre los que destacó la figura de Mellin de Saint-Gelais, poeta del renacimiento francés que contó con el favor del rey Francisco I de Francia (conocido como el Padre y Restaurador de las Letras, el Rey Caballero, el Rey Guerrero)

Sin embargo, y antes de que La Pléyade se hiciera fuerte, en la ciudad de Lyon surgió otro grupo de poetas, agrupados en lo que se ha dado en llamar la Escuela Lionesa. Una de las características de este grupo es que había poetas (Maurice Scève) y poetisas (Pernette Du Guillet, Louise Labé).

Es a partir de 1547 y a lo largo al menos de cinco años, que una serie de jóvenes admiradores de la cultura greco-latina acuden a los cursos del célebre humanista Dorat, en París. Entre ellos estaban Ronsard, Du Bellay y Baïf. Estudiaron los grandes maestros clásicos bajo el reciente prisma del humanismo. A petición de Francisco I, trabajaron también por la estandarización y el enriquecimiento de la lengua francesa, añadiendo cultismos y neologismos que sirvieron para enriquecerla.

El grupo niega la poesía como ejercicio de ingenio: la misión del poeta es servir a la belleza y hacer que la genialidad francesa se manifieste. Como para hacer prosperar sus teorías era necesario ser más beligerantes, al principio adoptaron el nombre de La brigada. Sin embargo, más adelante se transformaron en La Pléyade y sus integrantes fueron siete: Joachim Du Bellay, Pierre de Ronsard, Antoine de Baïf, Rémy Belleau, Étienne Jodelle, Pontus de Tyard y Jean Dorat. Aunque también se consideran, en algún momento, miembros del grupo a Guillaume des Autels, Jacques Pelletier du Mans y Jean de la Péruse.

Retrato de Ronsard por un artista desconocido. Ronsard fue, junto a Du Bellay, el poeta más importante de La Pléyade

En cuanto al Barroco y al Rococó:

Anciana despiojando a un niño (1670-1675), de Bartolomé Esteban Murillo, Pinacoteca Antigua de Múnich.

Discurso del método (1637), de René Descartes.

Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (1632), de Rembrandt, Mauritshuis, La Haya.
Vieja friendo huevos (1618), de Diego Velázquez, National Gallery of Scotland, Edimburgo.


Jean-Baptiste Chardin: La lavandera, 1735. Un ejemplo de la corriente contemporánea más opuesta al Rococó.
Obra sin título; pero acuñada como La vendedora de camarones o La vendedora de quisquillas (ca. 1740-1745), de William Hogarth.

El tema de Judit decapitando a Holofernes es uno de los episodios del Antiguo Testamento que con más frecuencia se ha representado en la historia del arte. No obstante, excepto Judit y Holofernes de Caravaggio (conservada en la Galería Nacional de Arte Antiguo de Roma), jamás se ha logrado representar una escena tan cruda y dramática como la obra de la pintora italiana Artemisia Gentileschi.

Judit y Holofernes. Caravaggio, 1599. Galería Nacional de Arte Antiguo, Roma, Italia.

Judit decapitando a Holofernes. Artemisia Gentileschi. Galleria degli Uffizi, Florencia. 1620

Mirando al futuro

Volviendo a la premisa de mis reflexiones: El arte refleja, transmite o advierte. Vemos que el arte en la Edad Moderna depende del mensaje que el artista desee expresar, por lo tanto la obra puede transmitir, reflejar o advertir sin importar el mecena que avale al artista, es decir sin importar quien encargue la obra y la pague.

Por la abundante creación de obras de estos períodos podemos deducir que la producción de obras de arte no se vio menguada a pesar de las diferentes enfermedades/virus/pandemias, por el contrario después de tantos siglos podemos ver cómo la maestría de estos artistas pudieron crear obras en defensa de la naturaleza, el progreso, la comunicación, la razón. Por algo esta época termina con la independencia de los Estados Unidos (1776) o con la Revolución francesa (1789)

2 comentarios

  1. Una publicación interesante y completa, Rosa.
    Has sabido condensar el tema de las epidemias, que comenzaban a transformarse en pandemias con la proliferación de los viajes y el comercio, junto con el del arte.
    En estos casos, no dejo de recordar las Columnas de Peste que tanto proliferan en las ciudades de Centroeuropa.
    Un fuerte abrazo 🙂

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