Compañeros vivos: Nadie a quien seguir ni necesidad de ser seguidos

He pasado toda mi vida en una búsqueda eterna por encontrar mi propia voz, mi propia expresión. He recorrido un largo trayecto siendo fiel a mi creencia de que el individuo debe ser respetuoso con los otros sin dejar a un lado sus propias ideas, que solo deben evolucionar dentro de la experiencia individual y no cambiar por imposición externa.

Mis recuerdos llegan hasta aquellos días cuando, estudiando en la escuela de artes plásticas, me pintaba las piernas con dibujos decorativos que exteriorizaban mis pensamientos (nunca tuve el valor para hacerme un tatuaje, lo confieso). Recuerdo los trajes con retazos de diferentes telas que le pedía a mi mamá me hiciera (ahora muy de moda), los zapatos, sombreros y carteras que inventaba. Recuerdo mi actitud en general que desde entonces ya asustaba algunos que confundieron mi postura como un acto de soberbia pero no, era la búsqueda de ese camino que aún hoy en día continúo recorriendo. Algunas personas critican esa manera tan peculiar de imagen personal pero sus burlas no me alcanzan, por ejemplo continuó con un atuendo que podía ser la moda o no, siempre que se ajuste a mis expectativas de mi discurso personal y mi búsqueda en solitario.

Con los años la vestimenta ha cambiado (aunque sigue siendo diferente a lo que se espera de una mujer «de edad muy… muy… avanzada») No he podido complacer las normas establecidas por otros, mi espíritu necesita la libertad de buscar sus propios horizontes. Esta es la razón por la cual no acepto acatar lo establecido, como si fuera una costumbre de histórica obediencia. Reconozco que he tenido, y sigo teniendo, momentos de duda. En ocasiones he caído en la tentación de entrar en «razón» pero allí el fracaso ha sido estrepitoso. Es difícil estar «contra la corriente» y no ser un ser «despreciable» un «apátrida» en tu propia tierra y un «nadie» en otro país. Esto lo he ido incorporando a los cuadros, dibujos y palabras. Creo que la expresión del arte es así, se refleja en todo y no obedece a cánones ni se limita a una técnica y/o formato.

Ha pasado el tiempo, se le suman muchos años de experiencia como profesora de arte. Esos años me ratificaron que la verdadera enseñanza es la que se retroalimenta y allí tuve mucha suerte. Esos alumnos (que fueron numerosos) me enseñaron la importancia de no perderse en complacer a otros, espero que alguno de ellos también haya aprendido algo de verdadera importancia, más allá de las características del arte (eso se podía leer en cualquier libro especializado, hoy se puede buscar en Google)

Sigo creyendo que el individuo en general (artista o no) se debe fidelidad a sí mismo para seguir sus propias ideas. Se es en cierta forma un ser solitario capaz de comunicar y el discurso cobra sentido y se enriquece con la retroalimentación de otros discursos igualmente coherentes aunque sean diferentes o iguales. Con quien sea la retroalimentación depende de la valentía que se tenga en el momento para enfrentarse a la propia burbuja de creencias/información o atreverse a explorar burbujas diferentes. Y digo solitario porque, a pesar de estar conectado con muchas personas y más en esta época de híper-comunicación, la búsqueda es personal, por mucho que pertenezcamos a un grupo, tribu, burbuja o clan, la responsabilidad por asumir lo que queramos asumir no es transferible.

Creo que si logra conectar con otros es porque la propuesta es honesta reflejando un claro mensaje que ese «otro» puede comprender, compartirlo o no es de su libre elección que no tiene porque ser impuesta por otros.

Me gusta la gente que en sus pasos no calcan las huellas de nadie y no voltea esperando que otros continúen las suyas, lo importante es compartir experiencias, no ganar «fieles seguidores», por eso me gustan las personas que están vivas, que tienen voz propia aunque sus palabras sean diferentes a las que yo diga y que no tengan la necesidad vital de seguir a otros. Gracias por estar allí, leyendo y comentando.


Habemus proyecto!! Ya disponible la historia completa de El expulsado en Juego de historia sigue los enlaces (botones verdes) y ¡Ayúdalo a salir con vida del laberinto de Juego de historias

Soy Saturnino Segundo Molina Molina:  El expulsado. Te espero!

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2 comentarios

  1. Me ha gustado mucho lo que expones y estoy en absoluto acuerdo. Como tú, siempre intento sentirme a gusto conmigo misma sin importar la opinión ni la presión del resto. La vida nos invita a ser felices, de cada cual dependerá.
    ¡Un abrazo!

    Le gusta a 1 persona

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